Por Virginia  Goris

“Reyes  Ocre Redescubre el mundo marino colorido y tropical”.  

“Reyes Ocre considera que formamos parte de un todo, de ahì que en sus fondos marinos estemos nosotros y los animales, las plantas y los cuatro elementos. Constatamos la presencia de peces de gran atractivo, esbeltos, bellos, estilizados, que son como espìritus.  Rojos como el fuego abrasador, azules como la elegancia de la existencia divina y marina, Ocres, símbolo de la inteligencia, amarillos; la sutilidad del pensamiento, multicolores como la libertad”,  Iván Lluis Montané, miembro del AICA, Asociación Internacional de Crìticos de Arte.

La obra actual de Reyes Ocre, onírico, metafórica y premonitoria se concentra medularmente en replantear de manera visual su experiencia inicial como buceador de la Mar Oceanea, al traspolar a sus lienzos sus visiones a los códigos visuales de su escaparate imaginario, con los que construye mensajes esperanzadores de supervivencia a través de concienzar  a los espectadores de la protección de nuestro diezmado ecosistema al que a grito el llama a defender ante el peligro de extinción.

Su poético lenguaje pictórico lo recrea con el simbólico elemento acuífero, origen primigenio de los seres vivos, vegetal, animal y humano, elementos nodales que le sirven de motivación para contarnos sus historias, sus reflexiones ontológicas, para filosofar sobe el presente y futuro de la humanidad, además de tomarlos de pretexto para reconstruirlas con nuevas formas, formulando un “bestiario marino y tropical”, que resalta con los colores cálidos y fríos, en cadenciosa degradación cargada de sutilezas, en su exitoso neo surrealismo, acuoso y antillano.

Salmones, larvas, tendones, peces alados, caballitos de mar, tiburones, ballenas, velas de barcos, redes, légamos, cieno, esperma, el desobe de los peces multicolores, matarayas, vasijas, perlas, delfines, aves acuáticas, langostas, manatíes, sagos, tilapias, cavernas, y demonios marinos, son elementos nodales que forman parte de su equipaje expresivo, que juntos o separados forman parte de la evolución de las especies y de la imprescindible supervivencia de la cadena alimenticia.

En el aspecto puramente formal  sus composiciones presenta   buena disposición de sus personajes y elementos bien resueltos en armoniosa comunión de la exploración de la Mar Océanea, que se nos presenta plétorica, enriquecida de sueños de planteamientos precisos del grito conservacionista de la tercera parte del planeta azul, el que a pesar de ese dato, sobrecogedor permanecen sus profundidades en el cruel anonimato, del conocimiento de raras especias que viven en esa agua oscuras pudiendo vivir, algunas de ellas para resolver  de las enfermedades terribles de las que sufrimos los humanos.

Como un moderno capitán Nemo, el mítico conductor del “Nautilus”, personaje central creado por Julio Verne en su premonitorio libro “20,000 leguas del viaje submarino”, escrito en 1869, Ocre Reyes, explora el 15 por ciento de las profundidades marinas conocidas, y de ese insondable azul, parte para mostrar su parafernalia formal y colorística y nos desvela el hálito misterioso que lo envuelve.

Así, en su trajinar creativo, lo formal lo supedita al dictamen de sus recursos técnicos: veladuras, transparencia, craquelado, esponjado, manchas, volutas, la repetición de motivos florales, uso de plantillas para reforzar aspectos, degradación colorística, sutiles capas diluidas sobre capas, logrando el paso de la luz y consiguiendo la sensación acuosa y la transparencia que son leif motif en todo su entramado del género figurativo.

En su construcción surrealista se auxilia  de lo geométrico con predominio del círculo, de esferas volátiles como las volutas producidas por el oxígeno en el agua, o de las formas planetarias que adiciona a sus composiciones y que también semejan las cabezas de sus glinfis, alienígenos, humanoides o mutantes evolutivos del hombre seres sin rasgos faciales, que en sus piezas se convierten en protectores de la especies, de galeones hundidos o de la integridad existencial de los seres vivos que les rodean y que existen para perpetuar lo creado por Dios en su infinita sabiduría .

Los glinfis, personajes de su inventiva personal, de cuerpos signado por filamentos, redes, motivos florales reiterativos, sutil craquelado, carecen de rasgos faciales; son metafóricamente la voz de alerta, los guardianes de la vida y la sensibilidad espiritual, teatrales, vigilantes, con cabezas de símil planetario, son los mismos que se convierten en los 12 apóstoles de la Santa Cena, pieza en la que Ocre representa gradaciones de bondad a través del cromatismo de sus ropajes, imprimiéndole a la figura de Cristo tonalidades celestes y cabeza resplandeciente.

Argonautas de la libertad marina, vigilantes portadores del grito desesperado de respecto a la biodiversidad, promotores de la concientización, del cuidado al medio ambiente, son también elementos determinantes en la compactación de piezas singulares cargadas de simbolismo, movimiento, de metáforas figurativas, como las que amplia a diseñar los ojos de los seres vivos, similares a las oquedades de los tenis infantiles donde se amarran los cordones  para descubrir nuevos sueños.

Medularmente conceptual en el equilibrio ecológico, Reyes Ocre nos sumerge en su vaporoso mundo azul, que de seguro seguirá explorando en próximas  entregas,  para probarnos su ilimitada capacidad de inventiva en su canto visual de preservar para todos el regalo natural de la diversidad marina y su equilibrio planetario.

Algo más de Reyes Ocre.

Nació en María Trinidad Sánchez, mostró inclinación por la pintura desde los 9 años de edad iniciando estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Santiago, realizando su primera individual en su pueblo natal.  En Altos de Chavón expuso de manera colectiva, su segunda conjunta fue en La Romana y su próxima individual la tituló “Sonido de Ocre”, en 2007, continuó en ese tenor presentando “Historia del Mar”, en el Museo de la Familia, y recientemente mostró en Shanell Galería de Arte su exposición “Reyes Ocre H2Ocre”, continuando su trabajo sobre el mundo marino. También expuso en la colectivo Expo 7, Galería Fibras en España.  Sus obras se han exhibido en New York, Torino Italia, Panamá, entre otros países.